Sentada en el círculo verde, la taza chorreada.
A mi lado la gran histeria de dientes blancos (que nunca se calla), del otro la muda azul (que asusta con su maquiavélicos silencios) y la que mira, detenida en el tiempo…como las artes le dan forma y la charla carcome la torta.
El humo de los palos blancos, invaden el intoxicado espacio.
Las risas y el infinito diálogo sin razón… ¿no se que hora es…?
De fondo un blue, una áspera voz.
En el centro, el brillo plateado de lo único que parece un dios.
Mas gente se suma al círculo, ya somos un retrato del cenicero blanco.
viernes, 23 de mayo de 2008
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