miércoles, 28 de abril de 2010

Perro Flaco



Perro flaco



Eran las dos de la tarde, momento del almuerzo, Salí del edificio rojo casi huyendo de mi opresor, me senté en un banco blanco de una plaza a unas cuadras de mi cautivo por temor de no llegar justo cuando el reloj marcara las tres.



Sentada junto a un perro negro y flaco, que me miraba como quien mira a la nada, me di cuenta lo lejos que estaba de el; acerque mi mano para tocarlo pero no llegue a mi fin; no quise hacerlo y lo ignore mientras comía una manzana.


Desvíe la mirada hacia el cielo y baje por los edificios hasta llegar al triste perro que ahora si me veía y como un asalto llego un pensamiento; “cuando no estoy, es cuando mas me ven”; y esto contesto a otro pensamiento, ya casi olvidado; “entre menos busco mi destino, mas lo tengo” quizás no debo prestar atención a lo que quiero, solo sentir y así llega, ese perro me lo dijo.


Busque nuevamente con la mirada al perro flaco y ya no estaba. La alarma sonó, ya eran las tres.

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